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Bso de la Vaquera

VII EDICIÓN, LO QUE DEBES SABER

La Vaquera de la Finojosa

La representación de “La Vaquera de La Finojosa” se inició en 1998, cuando se cumplían seiscientos años del nacimiento del noble español D. Íñigo López de Mendoza, más conocido como el Marqués de Santillana. Ese sexto centenario estuvo marcado por la materialización de un ambicioso proyecto que puso en escena todo el pueblo de Hinojosa del Duque, recogiendo los ecos nunca apagados del paso del marqués por tan singular enclave. Sus habitantes dieron vida a una obra basada en la famosa serranilla compuestas por el noble en esta localidad, al abrigo de su sugerente paisaje, e inspiradas en el encuentro con una enigmática vaquera de la que quedó prendado.

Por encargo del Ayuntamiento hinojoseño el dramaturgo cordobés Francisco Benítez escribió un texto teatral con el título “La Vaquera de la Finojosa. Retablo para un teatro popular”. En ella se narra el paso del Marqués de Santillana por la ciudad de Hinojosa del Duque y las diversas peripecias que allí acontecieron, así como su famoso encuentro con la Vaquera de la Finojosa.

La primera representación, en la que se utilizó el citado texto, tuvo lugar en agosto de 1998 consiguiéndose con la misma un gran éxito por lo que la organización del evento decidió reponerla en el verano de 1999 convirtiendo de nuevo a la zona norte de Córdoba en el referente cultural de Andalucía durante el primer fin de semana de agosto. El número total de espectadores superó todas las previsiones alcanzando los 8.000 en cada una de las dos ediciones, que fueron dirigidas por Francisco García y Mercedes Castro. A partir de ese momento la Delegación de Cultura decidió dar una periodicidad de cuatro años  a las representaciones de la obra de teatro popular “La Vaquera de la Finojosa”, volviéndose a poner en escena en agosto del año 2002. Esta edición fue dirigida por Carlos María Blanco, y de nuevo el público acudió masivamente superándose en esta ocasión los 10.000 espectadores, motivado también al aumentar en una día más el calendario de representación.

En los años 2006 y 2010, se encargó la dirección de la obra a José Caballero, introduciendo en las mismas, por primera vez escenas de la obra de teatro “La Vaquera de la Finojosa”, escrita por el dramaturgo gaditano Luis de Eguílaz y estrenada en 1856 en el  Teatro Príncipe de Madrid. Esta obra, de la que el Ayuntamiento de Hinojosa del Duque, desconocía su existencia cuando en 1998 se encargó el texto al cordobés Francisco Benítez, dota a la obra final de un mayor dramatismo, si bien en estas ediciones solo se representan dos o tres escenas de la obra de Eguílaz. En la cuarta edición se fusionan cine y teatro, mientras que en la última, la del año 2010, el director añade nuevos textos y suprime otros de los ya escritos para conseguir un resultado con matices flamencos y andaluces. Cada edición ha supuesto nuevas aportaciones por parte de sus directores que han encontrado la mayor parte de las veces buena acogida por parte de los espectadores.

Las representaciones de La Vaquera de la Finojosa han supuesto para la localidad vallesana una proyección cultural de gran importancia tanto dentro de la provincia como fuera de ella, convirtiendo a la localidad en referente cultural poniendo en valor espacios de la localidad, costumbres, tradiciones, que pueden verse también en la obra. De la misma manera que se ha convertido en un reclamo turístico de primer orden y en un elemento fundamental en la promoción turística del propio municipio a raíz de la difusión y repercusión que en los medios de comunicación han tenido estos montajes teatrales llevadas a cabo desde 1998.

Esta proyección de los aspectos más notables y genuinos de Hinojosa del Duque también ha tenido repercusiones en el ámbito socioeconómico de la población. Así, el municipio está viviendo un incremento muy destacado de sus posibilidades como destino turístico, lo que se ha plasmado sobre el territorio en la creación de nuevas infraestructuras, como en el caso concreto del incremento de plazas hoteleras y servicios de restauración, que en los días previos a las representaciones se ven incrementados por la presencia del personal encargado de la instalación de la infraestructura necesaria (escenarios, luz y sonido, publicidad, medios de comunicación, venta de recuerdos y productos típicos, etc.) para el montaje, así como la pernoctación de numerosos visitantes que llegan atraídos por la magia de la escenificación de la obra. Pero este teatro popular también ha actuado en los últimos años como un importante dinamizador de la participación ciudadana en las actividades culturales, tanto en las organizadas desde los organismos públicos como las puestas en marcha por asociaciones y colectivos de la localidad, con un grado de implicación muy destacado.

Por todo ello, sin lugar a dudas, La Vaquera de la Finojosa ha sabido extraer y difundir los aspectos más notables del acervo cultural de Hinojosa del Duque, convirtiéndose la obra no sólo en un escaparate de todo lo mejor de un pueblo, sino también en un elemento primordial de difusión  y, a la vez, de conservación de estos elementos de cultura popular. Las cuatro representaciones escenificadas hasta el momento se han convertido en un referente cultural del teatro popular a nivel andaluz y nacional habiendo sido galardonada con los premios “Mundo Teatro de Barcelona” y “Ciudadano”, así como el reconocimiento de ADROCHES al Teatro Popular, junto a obras como “El Halcón y la columna” de Belalcázar o el “Auto Sacramental de los Reyes Magos” del Viso destacando el trabajo desinteresado de todo un pueblo  a favor del desarrollo cultural de las localidades de la comarca.

Autores

 

LUIS DE EGUILAZ

Nacido en Sanlúcar de Barrameda el 20 de agosto de 1830, este autor forma parte de lo que se ha dado en llamar la segunda generación romántica del teatro decimonónico, en cuyo grupo figuran nombres de la talla literaria de  Ventura de la Vega, Eugenio de Hartzenbusch o Narciso Serra.

Estudió Derecho en Madrid donde comienza sus trabajos literarios y se da a conocer con un estudio crítico sobre "Clemencia", una novela de Fernán Caballero. Fue dramaturgo de fama y éxito en su época. De fuertes convicciones religiosas, era partidario del teatro como escuela de costumbres, por lo que sus obras encierran siempre una lección moral.

Gracias a la protección de Don Eugenio Ochoa estrena en Madrid "Verdades amargas" y el éxito obtenido hace que se le considere como uno de los más populares de su época. 

 

 

FRANCISCO BENÍTEZ.

Francisco Benítez (Córdoba, 1944) ha sido considerado por la revista El Público como uno de los mejores dramaturgos españoles de la década de los ochenta gracias a las obras teatrales de las que es autor. Entre los galardones que ha obtenido cabe mencionar la Fiambrera de Plata y el Premio Ateneo de Córdoba. Por su obra Pergamino de la Historia de Francia obtuvo el III Premio de Teatro Duque de Rivas de la Diputación de Córdoba.

Francisco Benítez es un magnífico representante de la actividad cultural cordobesa iniciada en torno al teatro durante la década de los setenta del pasado siglo. Gracias a la vitalidad de algunos de sus componentes surgieron en la ciudad de Córdoba varios grupos de teatro independiente de claro carácter reivindicativo y de marcada creatividad.

Compromiso, reivindicación, pero sobre todo mucha ilusión, son los adjetivos que utiliza Benítez para definir aquel período en el que había muchas ganas de expresar en el escenario lo que hasta ese momento no se había podido decir. De esta forma, durante aquellos años y durante la posterior década de los ochenta surgieron grupos como La Garnacha, El Grillo Verde, Trápala o La Buhardilla. Precisamente de este último grupo provienen el director y la ayudante de dirección de las dos primeras representaciones de  La Vaquera de la Finojosa, Francisco García Torrado y Mercedes Castro.

La originalidad y la creación definen el teatro cordobés de aquellos años y la obra de Francisco Benítez, pese a los escasos recursos que en la mayoría de los casos fueron empleados en los montajes de sus primeras creaciones. Una puesta en escena, en muchas ocasiones, basada en una investigación constante y una renovación estética continúa, ejecutado bajo dos premisas, inquietud estética e inquietud social.